PANORAMA SEMANAL: La pelea Gustavo – Sampayo por la víscera más sensible

23/02/2020 | Editorial |

El Sindicato de Trabajadores Municipales parece haber salido a arruinar el final de las vacaciones del intendente Gustavo Martínez. Ni las grandes lluvias que se abatieron sobre la provincia del Chaco interrumpieron el descanso del jefe comunal de la capital pero el gremio logró distraerlo de su rato de ocio.

Facundo Sampayo, el que lleve la voz cantante del gremio por la mordaza judicial que promete devolverlo a prisión a Jacinto, su padre, en caso de desempeñarse como activista gremial, sirvieron para advertirle al intendente que algunas cosas están saliendo de su control. No del intendente, del Sindicato.

El gremio que cogobernó, en todas sus dimensiones, con radicales y peronistas, parece haber encontrado una piedra en el zapato. Aunque es muy temprano para hacer vaticinio sobre cuál será el resultado final del tironeo, la disputa promete. No es posible recordar desde el advenimiento de la democracia hasta el presente que un jefe comunal haya prescindido no sólo de las políticas de acción institucional, sino incluso de las contrataciones, tal como quedaron al descubierto en la investigación que impulsa la Justicia Federal y que se conoce como Lavado II.

A distancia, con el intendente en el final de sus vacaciones, el gremio y el gobierno comunal se lanzan golpe por golpe. El reclamo que el gremio interpuso en la Dirección de Barrido y Limpieza cuando se dio la orden de que no salieron a trabajar, con el argumento del tiempo.

Las horas extras entraron en crisis. Uno de los principales ingresos de los municipales que están en blanco y que lo colocan en la esfera de los empleados públicos mejor pagos en la provincia del Chaco mucho más que algunos de los sectores de la administración pública. No de todos, pero sí de varios, entre ellos la administración central, la salud pública, los docentes e incluso el Poder Judicial.

No estuvo en riesgo el pago, lo que irritó al gremio es que estuvo en riesgo la liquidación. Se le escapaba de las manos. Martínez dejó el descanso por un segundo, para a través de sus voceros, mediáticos y políticos, salir a precisar bien el punto. No se le negará el pago a ninguno de los empleados que trabajen horas extras, pero las liquidaciones la practicarán secretarios y subsecretarios. De directores para abajo responden al gremio. De ahí para arriba, son funcionarios políticos y responden al intendente. La cancha está perfectamente delimitada.

Las restricciones financieras del municipio quedaron en evidencia con el fortísimo impuestazo que tuvo que aplicar el actual gobierno comunal. La escasez se multiplicó con la absorción del Equipo Hábitat que Martínez tuvo que rescatar de la provincia, que en tiempos de Domingo Peppo, recibió financiamiento del Ministerio de Desarrollo Territorial. Ahora lo tendrá que pagar el municipio.

Pero volviendo a la escasez de recursos, ¿será que las horas extras no se pagaban religiosamente contra prestaciones efectivamente realizadas? ¿Acaso Gustavo Martínez se animó a poner el dedo en la llaga? Parece que sí.

Facundo Sampayo denunció entonces el Municipio paralelo. Cuando lo afrontaba la provincia no le preocupaba al Sindicato, ahora que es municipal parece que sí. ¿Será la fuerza que prestará servicios en caso de un paro de actividades del gremio?

Gustavo lanzó otra advertencia. No habrá represalias para los que se adhieran a las medidas de fuerza. Pero habrá garantías y acompañamiento para los que quieran trabajar. No tan lejos se escuchan los tambores de guerra.

La respuesta del gremio no se hizo esperar. No hay sutilezas, Facundo Sampayo denunció que el intendente está haciendo contrataciones directas por montos que duplican los autorizados por las normas vigentes. Cuando no, se trata de camiones. Advierten que podría haber una nueva PIMP esta vez sin participación gremial. ¿Acaso el gremio pega acá para arreglar allá? Si la pelea que plantea el intendente va a fondo cómo impactaría en la fortaleza de la conducción gremial. Por el “general”, como le gusta hacerse llamar al secretario general amordazado, los trabajadores municipales pusieron plata para abogados cuando estaba en prisión, o se comprometían a vender pollos. Marchaban cortando calles, ploteaban sus vehículos reclamando libertad.

Gustavo Martínez cree haber encontrado la bala de plata en las horas extras. “La víscera más sensible del hombre es el bolsillo” decía el verdadero “general”. El intendente armó su propia alianza pero nunca dejó de ser peronista. Falta saber cuánto tiempo está dispuesto a aguantar, pero se trata de una pelea cuyo resultado ratificará o rectificará un modelo de gestión por las próximas décadas.

 

 


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